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Ben E. King durante la época de Stand by Me

«Stand by Me»: la historia de la canción de Ben E. King

«Stand by Me»: la historia de la canción que Ben E. King había pensado para The Drifters

Ben E. King no pensaba grabar «Stand by Me». De hecho, cuando empezó a trabajar en ella en 1960, tenía en mente a otro grupo: The Drifters, la formación de la que acababa de salir.

La canción terminó siendo una de las grabaciones más reconocibles de la historia del soul y el rhythm and blues, pero su nacimiento fue bastante menos solemne de lo que podría imaginarse. Una idea de Ben E. King, unas letras trabajadas con Jerry Leiber, un bajo que Mike Stoller encontró casi por casualidad y una sesión de estudio que inicialmente ni siquiera estaba pensada para aquella canción.

El resultado fue un clásico que llegó al número 1 de las listas de R&B en 1961, alcanzó el número 4 del Billboard Hot 100 y, más de dos décadas después, volvió a convertirse en un éxito gracias a una película sobre la adolescencia.

Ben E. King la había escrito pensando en The Drifters

La historia comienza poco después de la salida de Ben E. King de The Drifters. El cantante ya había demostrado con el grupo que tenía una voz extraordinariamente reconocible, pero al iniciar su carrera en solitario empezó a trabajar con dos de los grandes nombres de la composición y producción estadounidense: Jerry Leiber y Mike Stoller.

King había comenzado a desarrollar «Stand by Me» con la intención de que la grabaran The Drifters. Años después explicó que no tenía previsto cantarla él mismo y que incluso llegó a ensayarla con el grupo, pero no encontraron un momento para incorporarla a su repertorio.

Y aquí aparece una de las pequeñas discrepancias de esta historia.

En sus recuerdos, King describió la canción como algo que ya tenía bastante desarrollado cuando se la llevó a Leiber y Stoller. En una entrevista posterior, Mike Stoller recordó el proceso de una manera algo diferente: cuando llegó a la oficina, Ben y Jerry estaban trabajando en la letra y King le cantó lo que tenía a cappella. Stoller se sentó al piano, buscó los acordes y construyó la parte instrumental que terminaría dando a la canción buena parte de su identidad.

No son necesariamente versiones incompatibles: ambas coinciden en algo fundamental. Ben E. King aportó la idea, la melodía y buena parte del concepto, mientras Leiber y Stoller ayudaron a convertir aquel comienzo en la canción que conocemos.

El título venía del gospel

El punto de partida de «Stand by Me» tampoco surgió completamente de la nada. King tomó como referencia el lenguaje y la estructura emocional del gospel, especialmente el himno «Stand by Me» del reverendo Charles Albert Tindley, publicado a comienzos del siglo XX.

La canción de King no es simplemente una nueva versión del himno. Lo que hizo fue trasladar aquella idea de protección y compañía a una canción secular de rhythm and blues.

También se ha contado que King pensaba en su futura esposa, Betty, cuando desarrolló la canción. Esa explicación aparece en algunas fuentes, pero no es un detalle que King utilizara de forma tan consistente como su recuerdo de haber escrito originalmente el tema para The Drifters. Por eso conviene tratarlo como una posible inspiración personal y no como el único origen demostrado de la canción.

Entonces apareció el famoso bajo

Si hay un elemento que hace que «Stand by Me» sea reconocible prácticamente desde el primer segundo, es su línea de bajo.

Mike Stoller ha explicado que, al escuchar a King cantar la melodía, se sentó al piano y empezó a buscar los acordes. De ahí surgió una figura de bajo sencilla, repetitiva y tremendamente eficaz.

Lo interesante es que ese bajo no era simplemente un acompañamiento añadido después. Terminó convirtiéndose en uno de los principales elementos melódicos de la canción.

La Biblioteca del Congreso destaca precisamente cómo la progresión armónica, muy relacionada con el lenguaje del doo-wop y el soul de la época, dio lugar a la característica línea de bajo que abre la grabación.

Stoller recordaba que, cuando encontró aquella figura, Jerry Leiber y Ben E. King reaccionaron inmediatamente. Era uno de esos momentos en los que una canción deja de ser solamente una melodía y empieza a adquirir una identidad propia.

Y hay una curiosidad especialmente bonita: la introducción no necesita una gran orquesta para funcionar. Primero están el bajo, una pequeña percusión y el espacio que deja la grabación. Después entra la voz de King. La canción consigue crear tensión con muy pocos elementos.

La grabación de 1960: una canción que casi apareció por casualidad

La grabación tuvo lugar en Nueva York el 27 de octubre de 1960, con Ben E. King como cantante, Leiber y Stoller en la producción y Stan Applebaum como arreglista y director. La sesión contó con músicos de estudio como Lloyd Trotman al bajo, Gary Chester a la batería, Al Caiola y Charles McCracken en las guitarras, Ernie Hayes al piano y Phil Kraus en la percusión.

Pero el modo en que la canción llegó a aquella sesión es casi más sorprendente que la propia grabación.

Según el recuerdo de King, después de trabajar en otras canciones quedó tiempo de estudio disponible. Le preguntaron si tenía alguna composición más y sacó «Stand by Me». No estaba intentando fabricar un éxito; simplemente tenía una canción que quería grabar.

En ese momento, la canción empezó a crecer. Leiber y Stoller terminaron de trabajar sobre la letra y la música, y el arreglo de Stan Applebaum añadió las cuerdas que contrastan con la austeridad de la introducción.

King recordaría años después que Jerry Wexler, uno de los grandes responsables de Atlantic, no estaba precisamente encantado con aquella sesión porque el uso de una orquesta había provocado que se superara el tiempo previsto de estudio.

Paradójicamente, aquella canción que parecía estar generando un gasto adicional acabaría siendo una de las grabaciones más valiosas del catálogo de Atlantic.

Ben E. King no intentó hacer «la canción de su vida»

Quizá uno de los detalles que mejor explica el carácter de «Stand by Me» es que King no estaba intentando escribir un himno universal.

Él mismo explicó que no estaba pensando en conseguir un gran éxito. Para un cantante que acababa de iniciar su carrera en solitario, la canción era una composición que merecía ser grabada.

Y su interpretación conserva precisamente esa sensación. No hay una exhibición vocal permanente. King canta con una intensidad contenida, muy ligada al gospel y al doo-wop, dejando que la melodía y el arreglo hagan buena parte del trabajo.

El resultado es una canción íntima que, sin embargo, tiene una estructura suficientemente sencilla como para poder ser cantada por prácticamente cualquiera.

El éxito llegó en 1961

«Stand by Me» fue publicada como sencillo en 1961. La grabación alcanzó el número 1 de la lista de R&B de Billboard y llegó hasta el número 4 del Billboard Hot 100. En Reino Unido tuvo una primera entrada en las listas en 1961, donde alcanzó el número 27.

La canción también comenzó a convertirse rápidamente en un estándar. Su estructura permitía que otros intérpretes pudieran llevarla hacia el soul, el pop, el gospel, el rock o incluso otros estilos sin perder su esencia.

Con el paso de los años aparecieron versiones de artistas tan diferentes como John Lennon, Otis Redding, Mickey Gilley, Maurice White o Prince Royce. El Songwriters Hall of Fame cifra en más de 400 las versiones grabadas de la canción.

Portada del single Stand by Me de Ben E. King de 1961
«Stand by Me», el single de Ben E. King publicado por Atco en 1961.

La sorpresa llegó 25 años después

La historia podría haber terminado ahí: una gran canción de 1961 convertida en clásico del soul.

Pero en 1986 ocurrió algo extraordinario.

El director Rob Reiner estaba preparando una película basada en el relato de Stephen King The Body. El título original del proyecto no convencía a Reiner y decidió llamarla Stand by Me.

Mike Stoller contó posteriormente que Reiner había decidido utilizar la grabación original de Ben E. King en lugar de encargar una nueva versión. Stoller incluso pensó inicialmente que aquello no tenía demasiado sentido para una película sobre unos adolescentes que emprenden un viaje para encontrar el cadáver de un chico.

La decisión terminó siendo extraordinariamente acertada.

La película Stand by Me, estrenada en 1986, volvió a colocar la grabación de 1961 delante de una generación que ni siquiera había nacido cuando se publicó.

Y lo más curioso es que no hubo que modernizar la grabación. No fue necesario remezclarla ni actualizarla para los años ochenta. Fue la misma grabación que King había hecho más de dos décadas antes.

La canción volvió a entrar en las listas estadounidenses y alcanzó el número 9 del Billboard Hot 100. En Reino Unido el regreso fue todavía más espectacular: la reedición llegó al número 1 en 1987, tres semanas en lo más alto.

De canción de soul a símbolo generacional

La película cambió también la forma en que mucha gente entendía «Stand by Me».

Ya no era solamente una canción romántica o una pieza de soul. Su mensaje de permanecer junto a otra persona podía aplicarse a la amistad, a la familia, a la infancia y a la sensación de enfrentarse juntos a algo que da miedo.

Eso explica en parte su extraordinaria longevidad. La canción no depende de una moda concreta. Su lenguaje musical pertenece a 1960, pero su idea central es mucho más antigua y mucho más universal.

La Biblioteca del Congreso incorporó la grabación original de Ben E. King al National Recording Registry en 2014, reconociendo su importancia cultural, histórica y estética.

Una canción que empezó como descarte y terminó como clásico

Hay una ironía perfecta en toda esta historia.

Ben E. King había pensado «Stand by Me» para The Drifters. Cuando aquella posibilidad no prosperó, la canción quedó en sus manos. Después apareció en una sesión en la que, según el recuerdo del propio King, ni siquiera estaba previsto grabarla. Mike Stoller encontró casi de inmediato la línea de bajo que acabaría definiéndola y Stan Applebaum convirtió aquel esqueleto en un arreglo de cuerdas reconocible.

En 1961 fue un gran éxito. En las décadas siguientes se convirtió en un estándar. Y en 1986, cuando parecía pertenecer ya a otra época, una película titulada como la propia canción hizo que millones de personas volvieran a escucharla.

Quizá esa sea la verdadera clave de «Stand by Me» de Ben E. King: nació de una idea sencilla, fue terminada entre varios músicos y productores y nunca necesitó aparentar ser algo más de lo que era.

Sesenta años después, basta escuchar aquel bajo inicial para reconocerla.

Y ahí sigue Ben E. King, esperando que alguien se quede a su lado.